Lavar lana en 4 pasos sencillos: ¡se acabó el encogimiento!
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“¡Ayuda! Mi precioso chaleco de lana para bebé se ha encogido…” ¿Te suena familiar? Si alguna vez has lavado por accidente un suéter de lana o ese adorable pelele de merino de tu pequeño con agua demasiado caliente, sabes lo frustrante que es. ¡Afortunadamente, puedes evitar este drama fácilmente! Después de leer este blog, sabrás exactamente cómo lavar lana –a mano o en la lavadora– para que tu ropa de lana y esas lindas prendas de bebé queden limpias sin encogerse. ¿Estás conmigo? 😉
Primero, lo que no debes hacer:
Lo que no debes hacer al lavar lana (errores a evitar):
- Lavar ropa de lana con agua muy fría o hirviendo
- Cambiar la temperatura del agua durante el proceso (choques térmicos)
- Frotar, retorcer o restregar el tejido
- Centrifugar a altas revoluciones
- Tratar con productos de limpieza agresivos (cloro, quitamanchas convencionales)
- Dejar la lana en remojo durante horas
- Meter la ropa de lana en la secadora 🚫
Parece una lista interminable de “prohibiciones”, pero ¿qué es lo que sí se puede hacer? 🤔 No te preocupes, ¡aquí tienes los cuatro sencillos pasos para un lavado de lana exitoso!
Lavar lana es sencillo si lo haces de la forma correcta; a menudo, simplemente ventilarla es suficiente para refrescar tus prendas de lana favoritas.
Paso 1: Pregúntate si basta con airearla
¿Una prenda de lana huele un poco a guardado pero no está realmente sucia? ¡Quizás no necesites lavarla en absoluto! La lana es autolimpiante por naturaleza. Esto significa que no necesitas lavar la lana tan a menudo como, por ejemplo, el algodón. A veces, puedes pasar semanas solo aireándola en lugar de lavarla.
Cuelga las prendas de lana que huelan un poco mal al aire libre durante una noche, o en un baño húmedo (por ejemplo, durante o después de ducharte). El aire húmedo del exterior –el rocío de la mañana o la niebla– hace maravillas: limpia las fibras de lana y los olores desaparecen por sí solos. Un poco de aire fresco puede ser suficiente para refrescar tu cárdigan de lana o el saco de dormir de lana de tu bebé. Ahorras un lavado y es mejor para la vida útil de tu ropa.
Por supuesto, si tiene una mancha o ha habido un pequeño accidente –por ejemplo, una mancha de leche en el body–, entonces sí que debes lavarla. Consulta el paso 2.
Paso 2: ¿Manchas? Trátalas primero
¿Tiene la lana manchas, sobre todo de leche, caca u otras sustancias persistentes? Lo recomendable es pretratar. Hazte con una pastilla o botella de jabón de hiel de buey, un producto milagroso para manchas en lana (y otros tejidos delicados).
Cómo hacerlo: masajea suavemente el jabón de hiel de buey sobre la(s) mancha(s) en el tejido húmedo. No frotes fuerte, solo masajea ligeramente. Deja actuar unos minutos y luego enjuaga el jabón con cuidado usando agua tibia. A menudo, verás que la mancha se desvanece o desaparece por completo. Importante: lo mejor es tratar las manchas lo antes posible después de que se produzcan. Cuanto más fresca sea la mancha, más fácil será eliminarla. Las manchas de puré de zanahoria de hace tres días son simplemente más difíciles que un incidente reciente. 😉
¿No tienes jabón de hiel de buey en casa? Prueba con un detergente suave para lana directamente sobre la mancha, o un quitamanchas natural. Pero la hiel de buey (líquida o sólida) es un imprescindible para padres con prendas de lana; ¡añádela a tu lista de la compra!
Paso 3: El lavado en sí – a mano o en la lavadora
Revisa siempre primero la etiqueta de lavado de tu prenda antes de empezar. Aunque la lana sigue los mismos principios generales, ciertos tipos de lana o marcas pueden reaccionar de forma diferente. El fabricante es quien mejor sabe cómo debe lavarse su producto; sigue sus instrucciones si son muy específicas. En la práctica, verás que el 90% de la ropa de lana indica: lavado a mano o programa de lana, no retorcer, no secadora. Pero bueno, compruébalo por si acaso. Especialmente importante: algunos artículos de lana no pueden meterse en la lavadora a pesar de tener un programa de lana, debido a acabados especiales.
¿Quieres tener mayor seguridad? También puedes consultar en el sitio web de la marca si tienen instrucciones de lavado específicas para su lana.
¿Eliges lavar a mano (nuestra recomendación para prendas de lana valiosas) o en la lavadora? A continuación explicamos ambos métodos:
Lavar lana a mano
La forma más segura de lavar lana es a mano, ya que así controlas todos los factores. Se hace así:
- Llenar el barreño o cubeta: Llena una cubeta, un barreño o el lavabo con agua tibia. Lo ideal es entre 20 y 30 °C (que se sienta agradablemente cálida en la muñeca, no caliente). Consejo: usa un termómetro de baño o de cocina si quieres saber exactamente la temperatura.
- Añadir detergente para lana: Echa un chorrito de detergente ecológico para lana en el agua y mézclalo. Preferiblemente no uses detergente (sintético) normal; puede dañar las finas cualidades de la lana. Un champú para lana especial (como el de Disana o Joha) es delicado con la lana y suele ser natural.
- Sumergir la lana: Coloca la prenda de lana en el agua y presiónala con cuidado para que se empape bien. No frotes ni restriegues, solo deja que se hunda y que el jabón haga su trabajo. Puedes mover suavemente la prenda en el agua con las manos y apretarla con delicadeza para que el detergente llegue a todas partes. Se puede dejar en remojo unos minutos, pero no más de 5 aproximadamente. La lana no necesita estar horas en remojo; podría ser contraproducente (las fibras pueden apelmazarse).
- Enjuagar: Vacía el agua jabonosa y enjuaga la lana con agua a la misma temperatura que la del lavado. Esto es importante: la lana encoge principalmente por grandes cambios de temperatura. Así que enjuaga también con agua tibia, no uses agua gélida de repente. Sigue enjuagando hasta que no queden restos de jabón. Es posible que necesites varios enjuagues.
- No centrifugar ni retorcer: La lana y las centrifugadoras no son una buena combinación. Es mejor no centrifugar (o hacerlo muy poco a bajas revoluciones, ver más adelante en el apartado de lavadora). Tampoco retuerzas la prenda como si fuera una fregona, ya que se estiraría y apelmazaría. Entonces, ¿qué hacer? -> Pasa al paso 4 (dar forma y secar).
Lavar lana en la lavadora
¿Se puede lavar la lana en la lavadora? Sí, algunas prendas de lana se pueden lavar perfectamente en la lavadora con el programa especial para lana. Las máquinas modernas suelen tener un buen programa para lana que es muy suave (baja temperatura, poco movimiento). PERO: ¡sigue siempre la etiqueta de lavado de la prenda! Si dice solo lavado a mano, tómalo en serio. Aun así, muchos padres deciden meter la lana en la lavadora bajo condiciones muy específicas. Nosotros recomendamos lo siguiente si quieres usar la lavadora para la lana:
Usa siempre el programa de lana (o prendas delicadas como alternativa) y ajusta la temperatura según se indique (30 °C o fría).
- Asegura una temperatura constante: Lo más importante es que el agua durante el lavado y el enjuague tenga la misma temperatura. La mayoría de las máquinas hacen esto automáticamente en el programa de lana, pero si dudas de tu máquina, ponla mejor en frío para evitar cambios. (Es mejor que esté fría a que sea variable caliente/fría).
- Poco movimiento: El programa de lana ya reduce el movimiento del tambor. No llenes demasiado la lavadora; lava solo unas pocas prendas de lana a la vez para que tengan espacio y no rocen demasiado entre sí.
- Centrifugado a bajas revoluciones: Configura el centrifugado a un máximo de 600 revoluciones si es posible. Algunos programas de lana funcionan por defecto a 800; si puedes ajustarlo, bájalo. O salta el centrifugado por completo y escurre el agua a mano (ver paso 4).
- Usa detergente para lana: Al igual que en el lavado a mano, echa el detergente líquido para lana en el cajetín (o en una bola de lavado), nunca detergente en polvo normal.
¿Lavas lana con frecuencia (por ejemplo, las prendas de tu bebé)? Entonces es inteligente reponer de vez en cuando la lanolina de las fibras. Porque con los lavados se pierde parte de la grasa natural de la lana. Lanolizar es la palabra clave: devuelve la suavidad a la lana, la hace repelente al agua y mantiene el material en condiciones óptimas. Hacerlo cada pocos meses es suficiente. Consulta nuestro blog “Lanolizar – cómo hacerlo” para obtener una explicación paso a paso sobre cómo preparar un baño de lanolina para tu lana de forma sencilla. (Especialmente útil para, por ejemplo, cubrepañales de lana que deben seguir siendo impermeables).
Paso 4: Dar forma y secar
Después de lavar, es hora de secar la lana, pero de la manera correcta:
- Eliminar el agua: Saca la prenda del agua (o de la lavadora tras un centrifugado suave). Escúrrela con cuidado para eliminar el exceso de agua, ¡sin retorcer! Puedes ponerla sobre una toalla limpia y seca, enrollar la toalla con el suéter dentro para prensar y extraer la humedad.
- Colocar en forma: La lana ahora está mojada y pesada, así que manipúlala con precaución (no la cuelgues de un solo punto, se estirará). Extiende la prenda sobre una toalla seca en una superficie plana. Dale cuidadosamente la forma/molde correcto: deja el suéter o cárdigan bien plano y con las proporciones adecuadas. La lana puede ser un poco "maleable" cuando está mojada, así que colócalo todo como debe ser. No tires ni empujes con fuerza, solo colócalo bien plano.
- Secar en posición horizontal: Deja que la prenda de lana se seque en posición horizontal, preferiblemente sobre la toalla (puedes cambiar la toalla por una seca después de unas horas). Puedes hacerlo tanto dentro como fuera de casa, pero evita el sol directo y, sobre todo, ¡nada de secadora! La luz solar directa puede hacer que la lana amarillee o se seque, y la secadora... bueno, hace que encoja hasta el tamaño de una muñeca. Así que ten paciencia, deja que la naturaleza seque la prenda.
Consejos adicionales para el cuidado de la lana:
- Cesto de ropa independiente para lana: Ten un cesto o bolsa aparte para la ropa de lana sucia. Así evitarás que accidentalmente un calcetín de lana se cuele en la lavadora con la ropa normal (y encoja al instante).
- Ventila tu lana regularmente: Como se dijo en el paso 1: no tienes que lavar después de cada uso. Mantener la lana fresca suele ser posible ventilándola. Deja que tu cárdigan de lana o el traje de lana de tu bebé se aireen un día de vez en cuando entre usos.
- Repara los pequeños agujeros inmediatamente: ¿Descubres un pequeño agujero o una costura suelta en tu ropa de lana? Cóselo enseguida. La lana puede deshilacharse si el agujero se agranda, y además no querrás darles la oportunidad a las polillas (las polillas se sienten atraídas por los restos de comida y los olores a sudor; otra razón para ventilar y guardar bien cuando algo no se usa mucho).
- Guarda bien la lana para almacenamiento a largo plazo: ¿Vas a guardar la ropa de invierno o las tallas pequeñas durante mucho tiempo? Guárdalas limpias y lavadas en una caja o bolsa hermética, quizás con un bloque de madera de cedro anti-polillas. Así saldrán frescas para un futuro bebé o la próxima temporada.
- ¿Mancha aún visible tras el secado? Cuelga la prenda de lana al sol durante una hora (no demasiado tiempo). El sol blanquea de forma suave las manchas orgánicas como leche o fruta en la lana. ¡A veces esto funciona mejor que restregar!
Conclusión
Lavar lana requiere una rutina un poco distinta a la de la colada normal, pero como ves, es facilísimo si sabes cómo. Sigue estos pasos y tus prendas de lana –desde ese cómodo suéter para ti hasta los dulces bodies de tu bebé– seguirán impecables y suaves, lavado tras lavado.
Después de leer este artículo, ¿también te sientes con confianza para ponerte manos a la obra de forma simple y rápida con tu colada de lana? ¡Genial! 🤗 Si aún no tienes ningún producto para el cuidado de la lana (como detergente para lana o lanolina), puedes encontrarlos en nuestra tienda online. Lo enviamos rapidísimo, para que puedas empezar de inmediato a cuidar tu lana. Porque la lana bien cuidada dura mucho tiempo, quizás toda una vida, desde el suéter de bebé hasta convertirse más tarde en una mantita para los nietos.
¡Feliz lavado y disfruta de tus prendas de lana deliciosamente frescas y suaves!
PD: ¿Se encogió algo por accidente? ¡No lo tires! A veces puedes rescatar una prenda de lana encogida estirándola mientras está mojada o, si es 100% lana, bloqueándola con mucho cuidado. Pero prevenir es mejor que curar, así que esperamos que estos consejos hagan que no sea necesario.